EN LA FIL “ EL CAMPO SE PINTA DE ROSA”

“El campo se pinta de rosa” es un libro editado por el gobierno del estado de Jalisco que se presentó el pasado 29 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde se documentan estadísticas del trabajo y la visión femenina en el campo de nuestra entidad quienes generan más de 9 mil 77 millones de pesos al Producto Interno Bruto agropecuario de México, lo que nos refleja la importancia de un reconocimiento a las mujeres como impulsoras del desarrollo económico y comunitario. También narra experiencias de éxito desarrolladas por mujeres cuyas historias nos enorgullecen como jaliscienses, y, en este caso, como miembros del CETAC 01, ya que entre ellas figura la aportación de nuestra compañera docente, María Aparicio Cid y su empresa de vinos de berries “La Morada”.


A partir de una entrevista personal, la obra narra el inicio de esta compañía: “Todo comenzó por casualidad. En ese entonces yo estaba a cargo del departamento de investigación en el CETAC, y parte de mi trabajo era analizar las descargas de lixiviados que se escurren al lago de Chapala. Un día que fui a muestrear, me tocó ver cuando un camión tiró en el basurero una gran cantidad de frambuesa. Llegaron las vacas y se la comieron. En ese momento me pareció divertido, por lo que tomé una foto y la subí al face con la leyenda “en Jocotepec, hasta las vacas comen frambuesa”. Pero realmente me provocó sufrimiento estar consciente de la cantidad de agua, insumos y trabajo que se estaban desperdiciando al desechar esa fruta por el solo hecho de estar en un punto de maduración que ya no permitía su exportación. Ese mismo día, al bajar al laboratorio, con la ayuda de algunos alumnos, empecé a experimentar una formulación para el vino de frambuesa”.

Otro fragmento importante que se destaca en la obra es el siguiente: “Pero su participación no se limita la negocio familiar. María Aparicio Cid fue invitada el pasado mes de Agosto por la Coordinación Sectorial de Desarrollo Académico (COSDAC) para participar en el comité que elaboró el plan de estudios para la carrera de técnico en fermentación”. Y añade “Este es un compromiso personal, el de contribuir a la formación de los jóvenes. Mi escuela pertenece a la Unidad de Educación Media Superior Tecnológica Agropecuaria y de Ciencias del Mar (UEMSTAYCM), donde se ofertará esta nueva opción que busca añadir valor agregado a los productos del campo a través del segundo descubrimiento más importante de la humanidad, después del fuego: la fermentación”.


A la pregunta ¿qué mensaje final deseas dar a los lectores?, ella responde “Tenemos que compartir las bendiciones que tenemos. Hacer vino es una empresa que crea arraigo, que echa raíces. Hay que invitar a la familia, a los hijos, a nuestros vecinos a participar. Me da gusto saber que la gente se beneficia de los conocimientos que podemos compartir. En el fondo de mi corazón sé que lo principal es cuidar los recursos, y la fermentación es una forma de preservar los alimentos y evitar su desperdicio”.